Democracia entre paices vecinos
Los escenarios de Centroamérica 2020 en materia de democracia y participación
Para poder enfocar escenarios con miras al año 2020 es muy difícil
visualizar a Centroamérica como una región homogénea, ya que nos
enfrentamos a desarrollos democráticos de muy diversa índole: democracias bien establecidas, como es el caso de Costa Rica y Belice
(grupo I); democracias con procesos muy recientes de participación
plena ciudadana, como los casos de Nicaragua, El Salvador y Guatemala (grupo II), países que saliendo de la guerra están buscando por
primera vez, mediante la participación de todas las fuerzas sociales,
esquemas de conviviencia cívica y formas de cultura política
democrática; y un tercer grupo de países que ha adquirido de alguna
manera anteriormente una práctica democrática, la cual ha sido
interrumpida por una dominancia militar temporal y convulsiones
internas, como son los casos de Panamá y Honduras (grupo III). Para
estos grupos de países las perspectivas son muy diferentes, aunque
en este estudio se pone énfasis especialmente en las
democratizaciones recientes, ya que de ellos dependerá en el futuro
el perfil de la democracia centroamericana como tal, en vista de que
lograron ellos imprimirle a la región el sello de la guerra en las
décadas pasadas.
La expansión de la ciudadanía
La democratización ha sido discutida desde los espacios públicos y
orientada hacia la ampliación de la participación de la población
mediante la expansión de la ciudadanía. Pero hay una corriente que
más bien detecta un vacio de espacios ciudadanos o reconoce hasta
una situación de „desciudadanización“como consecuencia de la
exclusión social. Sin embargo, hay que reconocer la existencia de una
creciente tensión entre la inclusión política, resultado de la apertura
democrática y la exclusión social, elemento de la nueva fase de un
desarrollo económico neoliberal.
Para garantizar la gobernabilidad democrática, se vuelve importante el
tema de la ampliación de la ciudadanía. Un espacio inmediato representa la democracia local; las municipalidades y la gestión comunal
ofrecen la posibilidad de generar procesos de desarrollo local, que
pueden contribuir a la superación de las diferencias de género, étnia y
generación. Una visión de género aporta rápidamente el resultado que
una mayor equidad de género no puede limitarse a las garantías
constitucionales en la ciudadanía, sino tendrá que incluir también 3
elementos sustantivos de la ciudadanía social o aquellos derechos
que tienen los ciudadanos en el patrimonio histórico-cultural o
ambiental.
A este respecto, se vuelve necesario el introducir diferenciaciones en
relación a las dimensiones de la ciudadanía (civil, político, social) y los
niveles de implementación real de la ciudadanía (formal, sustantiva,
ejercida). El concepto de ciudadanía sustantiva subraya las capacidades efectivas de los ciudadanos de ejercer sus derechos formales. Sin
embargo es recién con la acción efectiva, es decir con la ciudadanía
ejercida que se logra la profundidad del quehacer político. Esta diferenciación es justamente válida para el ámbito del pluralismo étnico:
En Centroamérica se requiere la ampliación de la ciudadanía clandestina que ejercen los pueblos indígenas para poder arribar al reconocimiento de la pluralidad cultural tanto con respecto al desarrollo
institucional como en relción a la acción colectiva y a la representatividad de los actores étnicos.
Democracia entre paises vecinos
El estudio parte de la premisa que en Centroamérica se ha
completado la fase de la transición a la democracia. Es decir, que se
ha logrado el pase a un régimen político-institucional; esta fase se
considera terminada con la vigencia de una constitución democrática
y el funcionamiento de los órganos constitucionales. El proceso de la
consolidación democrática, sin embargo, todavía sigue siendo un reto
para las sociedades centroamericanas.
Para poder visualizar la situación actual del desarrollo democrático en
Centroamérica y su perspectiva de futuro estamos aplicando una
conceptualización de la democracia que logra transitar desde la visión
“muy delgada” de Robert A. Dahl, en términos de su limitación a
competencia y participación políticas, hasta una visión más completa
que incluye no solamente la dimensión vertical de las relaciones entre
electores y electos, gobernantes y gobernados, sino también la dimensión horizontal (ausente en Dahl) en cuanto al control de los poderes
en base al estado de derecho y la garantía constitucional de los derechos civiles. Sin embargo, también hay que considerar un tercer
componente, la dimensión transversal de la democracia, en la cual
hicieron hincapié Philippe Schmitter y Terry Karl con el argumento de
que el ejercicio democrático del poder político tiene que obedecer a
una exclusividad que no puede aceptar posiciones de veto y enclaves
autoritarios carentes de legitimidad democrática.
La democracia en Centroamérica – caminos hacia su construcción
Nos encontramos ante formas de democracias incompletas, todavía
no consolidadas, las cuales, sin embargo, al mismo tiempo tienen un
carácter estable. Desde nuestro punto de vista este tipo de democracias en la zona gris entre lo autoriario y lo liberal-constitucional caracterizan la realidad centroamericana, lo cual nos induce a pensar que
se trata de democracias parciales, las cuales - aunque cumplen con
los requisitos de la dimensión vertical de la democracia - padecen de
importantes limitantes en cuanto a la dimensión horizontal y transversal.
SI QUIERES VER MAS SIGUE ESTE LINK DE VIDEO :
http://www.youtube.com/watch?v=MVFqfrI2d5E
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