Democracia electoral y cultura política

El alto número de procesos electorales (56) en la región entre 1981 y
1999 refleja la vigencia de una democracia electoral, aunque el creciente abstencionismo y el desencanto con la política y los políticos
aunado al desprestigio de los partidos llaman a una vigilancia continua
para garantizar la vigencia de los sistemas democráticos. En las
encuestas sobre la satisfacción ciudadana con la institucionalidad
democrática llama la atención el bajo nivel de aceptación en
democracias bastante recientes y las altas expectativas que la ciudadanía mantiene frente a las instancias centrales del quehacer político.
Para la mayoría de la ciudadanía la democracia sigue siendo más una
promesa que una realidad, es decir desde el punto de vista de la
ciudadanía faltan muchas cosas por hacer para tener una democracia
plena. En la mayoría de los países se observa una valoración positiva
de los sistemas políticos y de la limpieza de los procesos electorales
como tales, mientras que los partidos políticos y los Congresos sufren
del menor grado de confianza entre los ciudadanos de la región. Hay
que resaltar la evaluación positiva de los gobiernos locales, lo cual
representa un factor positivo para el futuro de la democracia
centroamericana.